El coaching escolar: Transformación Educativa

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Publicado el 19-06-2018

Para establecer un punto de partida y de análisis, se pueden plantear en primer término, interrogantes relacionadas con la optimización de los procesos de aprendizaje de los alumnos captadas en las visitas de acompañamiento en, por lo menos, los últimos dos años de manera reiterada en diversos centros educativos con la metodología ASC e interesados en elevar la calidad de la educación en México:

  • ¿Qué factores son determinantes para una verdadera transformación educativa?
  • ¿Cuáles son los agentes del cambio en el ámbito educativo?
  • ¿En quién o en qué se sostienen las acciones de cambio para elevar la calidad educativa?
  • ¿A qué se refiere la tecnología educativa para la transformación?
  • ¿Qué paradigma(s) se tiene(n) que romper para avanzar y mejorar la educación?

Dichos cuestionamientos enmarcan algunas decisiones de los colegios de este sector privado con relación a las mejoras que implementan, redundando en cambios de programas, materiales didácticos, libros de texto, o bien, la implementación de diversas tecnologías (uso de pantallas, tabletas o acceso a internet). Aún con dicha integración, el nivel educativo de sus centros solo se mantiene o tiene un crecimiento somero, en comparación con los estándares internacionales.

Nuevos paradigmas

Si bien es cierto, el paradigma basado en internet ha provocado una evolución y revolución de diversas actividades humanas que incluyen las relacionadas con la educación, las escuelas no han podido transformarse a la velocidad que lo hacen dichos avances de la comunicación y basan sus decisiones de manera sistemática en la incorporación de la tecnología, sin considerar los procesos de aprendizaje de los alumnos y, con prístinas prácticas docentes pretenden atender los nuevos retos.

Existen diferentes factores complementarios a los ya mencionados, que afectan los resultados obtenidos en los centros educativos. Las teorías educativas existentes, son puestas a prueba por cada centro escolar, mismo que establece los parámetros y metas a alcanzar por sus alumnos, basándose en diversos paradigmas relacionados con los conceptos básicos: educación, procesos de enseñanza o aprendizaje, educando, educador.

Dichos paradigmas en diversos países de América Latina se rigen actualmente más por las tendencias del marketing que por las necesidades fisio-neurológicas, cognitivas y socio-emocionales de los alumnos. Es conveniente y necesario incorporar a los procesos dentro de las aulas, estrategias que permitan sistemáticamente, una integración y mejora de las actividades de fomento del pensamiento, saludables, económicas en todo sentido y basadas en la forma en que funcionamos y aprendemos, principalmente nuestro cerebro como rector, respetando los niveles de desarrollo de los alumnos quienes han cometido un solo pecado: haber nacido en la misma fecha que sus compañeros, por tal motivo son “encapsulados” en un grupo que no siempre les permite crecer y aprender a su propio ritmo.

Por otro lado, es bien sabido que los resultados que arrojan las pruebas estandarizadas como la PISA, muestran resultados avasalladores de países como Finlandia, Nueva Zelanda o Singapur con relación a México o distintos países de Latinoamérica.

En las recomendaciones que ofrece la OCDE desde el año 2005 a los gobiernos de los países que lo integran, encontramos como eje de la transformación educativa al profesorado, el cual depende de su propio nivel educativo para elevar, disminuir o mantener la calidad de su práctica profesional; en paralelo con un Sistema educativo que no asegura las condiciones mínimas en infraestructura y desarrollo profesional.

El coach como transformador educativo

Hemos llegado a un punto neurálgico de la transformación que deseamos: el maestro. Es necesaria la integración de procesos de acompañamiento (coaching escolar) como herramienta para fortalecer el proceso educativo formal de un profesor y, como línea directa hacia la transformación educativa. Debido a que en la formación de muchos profesores de educación básica en México no existe una profesionalización del educador que incluya, a diferencia de los países nórdicos, una formación pedagógica completa, especialización en su área o asignatura, filtros psicológicos, académicos y pedagógicos necesarios para un maestro en todos sus niveles. Sin embargo, no es posible esperar a que el Sistema Educativo Nacional Mexicano se transforme para comenzar a romper el círculo.

Es imperativo comenzar con los profesores que ya forman parte de la plantilla de cada colegio y, en el camino, avanzar en la formación y mejoras de las prácticas educativas; considerando que, por muy buenas intenciones que tengan los profesores, en palabras de Marzano no importa lo bien entrenados que estén los profesores, pocos pueden sostener su mejor rendimiento por su cuenta. Ahí es donde interviene el proceso de coaching.

¿Por dónde comenzar?

Se inicia con un ejercicio de diagnóstico del colegio y de las actividades docentes, se observan diversos factores que forman parte del día a día de los niños en cada salón de clases y, comienza el trabajo de acompañamiento con base en una rúbrica de observación-evaluación. Entrar a cada aula, observar la dinámica de clase, valorar si la estrategia se puede mejorar para hacer alguna recomendación en forma muy discreta; o bien modelar una actividad que proporcione mejores herramientas a los alumnos y favorezca actividades con mayor beneficio cognitivo.

En ambos casos, se acompaña de una entrevista de retroalimentación que complementa la actividad observada; se realiza un proceso de análisis y reflexión con el profesor para que encuentre un camino en la mejora de sus prácticas educativas.

Hasta este punto, suena como un proceso claramente enfocado a la mejora de las diferentes prácticas de un maestro, sin embargo, es mucho más complejo que tener una rúbrica en la mano y hacer un check list.

El trabajo de un coach

Es indispensable comenzar por “leer” con cuidado a las personas, apreciar el “timing”, es decir los gestos de los niños, el ambiente que se percibe en al aula, la mirada del profesor conectando con los alumnos cuando aborda cualquier tema, el gozo de él mismo y de sus alumnos cuando se logra descifrar una teoría, experimentar y probar una hipótesis, por muy sencilla que parezca; y por supuesto, el sonido más hermoso que puede escuchar un maestro en su día a día: ¡ah!, “¡ya entendí!”; prueba irrefutable de que en ese momento ha sucedido una nueva conexión neuronal.

Una vez que se ha observado, es imprescindible considerar diversos factores del profesor quien, al igual que el alumno, se ve afectado por los mismos elementos que lo conforman ya antes mencionados, con la única diferencia de que él ha elegido dedicar su tiempo a esta labor y quizá en la mayoría de los casos, el alumno asiste a la escuela aún en contra de su voluntad. Los factores emocionales por ejemplo, determinan el rendimiento y alcances de una clase. El mismo Daniel Pennac en “Mal de Escuela”, nos muestra ejemplos de cómo un maestro puede vivir esta profesión:

Esas horas frustradas me dejaban abatido. Salía de mi clase agotado y furioso. Un furor que mis alumnos corrían el riesgo de pagar durante todo el día, pues no hay nadie más dispuesto a echarle una buena bronca que un profesor descontento consigo mismo.

Es por ello que es necesario asirse de todas las herramientas posibles para “acompañar” en diversos momentos al profesor, atender diversas necesidades que él mismo tendrá que reconocer y que corresponden a diversas áreas de su vida: salud, alimentación, descanso, diversión, lectura, aprendizaje de idiomas, investigación, planeación, implementación de nuevas estrategias y, en el peor o mejor de los escenarios, traer a la superficie el conocimiento de que ha errado de profesión.

La labor es poco fácil y requiere de un compromiso de los diferentes actores: el coach en primer lugar, comprometido en conocer, aprender y desarrollar cada vez más estrategias que sean de utilidad para este acompañamiento personal, profesional e incluso psicológico en una buena medida; el profesor, comprometido con su propio crecimiento, dejando de lado muchas veces esa lucha con el ego, que le impide saber que en otros países la educación ha estado y está cambiando; el colegio y sus directivos, quienes enfocados en las mejoras de su institución educativa, fortalezcan, reconozcan y ayuden a crecer a su plantilla docente.

Viendo hacia el futuro

Con base en lo anterior, me atrevo a aseverar que un paradigma se modifica poco a poco, en la trinchera (escuela) y día a día y, las tecnologías de la transformación educativa se basan en la renovación, en primer término, de las personas; en segundo término de las estrategias y del enfoque y objetivo que se pretende alcanzar; este último determinado por la idea de quien aprende y quien ayuda a aprender.

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Claudia Cruz

Head Coach ASC

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