La “mentalidad de crecimiento” para cambiar el aprendizaje

¿Porqué nos llegan pensamientos negativos cuando buscamos cambios positivos en nuestras vidas?

La psicóloga Carol Dweck lleva más de una década desarrollando una teoría donde propone que nuestra forma de ver cualquier asunto, nuestra mentalidad, puede ser una herramienta poderosa para lograr un cambio de comportamiento. Esto que puede parecer obvio nunca se había explorado y comprobado como lo demuestran los trabajos de la doctora Dweck quien identificó dos tipos principales de mentalidad: la mentalidad fija y la mentalidad de crecimiento.

La mentalidad de crecimiento consiste en una forma de pensar donde domine la idea de que podemos desarrollar nuestros talentos aún más, que nuestras habilidades pueden “crecer” si estamos dispuestos a trabajarlas, estar predispuestos al aprendizaje y a la aceptación de las críticas constructivas.

Del otro lado del cuadrante se encuentra la mentalidad fija, la que corre el riesgo, como dice el doctor Isauro Blanco en su libro Coaching Escolar, de tener esclerosis de pensamiento, pues un individuo con una mentalidad fija se dice constantemente: “mis talentos son lo que son, soy bueno en esto y malo en aquello, así soy yo y eso no va a cambiar”. Es decir, la mentalidad fija tiene menos predisposición al aprendizaje y más resistencia a la crítica constructiva.

El equipo de coaches del sistema de aprendizaje ASC se encarga de incentivar a los profesores, directivos, padres de familia y alumnos de las escuelas asociadas para lograr cambios de mentalidad como una propuesta para de bienestar personal y una forma de vida en el ámbito escolar donde debe predominar una disposición al aprendizaje de toda la comunidad y no solo de los alumnos como tradicionalmente se piensa.

Esto no se reduce a mencionar las bondades de una mentalidad de crecimiento y las consecuencias de la fija pues cada uno de nosotros porta, en realidad, una mezcla de las de las dos pero lo importante es que la mentalidad que más aplicamos tiende a afianzarse en nuestros cerebros y tomar consciencia de ello es el primer paso.

Cambiar nuestra forma de pensar según la ciencia

En una de las pruebas de la doctora Dweck los educadores que querían cerrar la brecha de aprendizaje entre los estudiantes de alto y bajo rendimiento experimentaron con una intervención. En sus clases se “condicionó” a los estudiantes para que tuvieran una mentalidad de crecimiento al inscribirse y completar un programa en línea que transmitía el mensaje de que sus habilidades intelectuales no eran fijas, sino que podían hacerlas crecer y mejorar. Todo eso dio buenos resultados. Esos estudiantes lograron avances considerables en sus calificaciones de matemáticas en comparación con los estudiantes que no completaron el programa.

En otro estudio con graduados universitarios los investigadores descubrieron que era más fácil cambiar el comportamiento en los bebedores empedernidos que tenían una mentalidad de crecimiento más fuerte. Cuanto más fuerte era la mentalidad de crecimiento, más abiertos estaban a las intervenciones que les ayudaban a beber menos alcohol.

En general con estas pruebas de sabe que las personas mejoran su mentalidad de crecimiento todo el tiempo, simplemente no se dan cuenta de que han estado encerrados en una mentalidad fija donde las críticas o los comentarios se reciben como una amenaza y no en una oportunidad para el aprendizaje. La perspectiva de un tercero puede ayudarnos a ponernos menos a la defensiva y a ponernos a trabajar en nosotros mismos. Podemos empezar con tres puntos básicos:

1. Toda crítica y sugerencia debe ser bienvenida.

Ante la crítica, incluso las más asertivas, solemos sentirnos amenazados. Lo que invita a esa sensación de inseguridad que nos pone a la defensiva. Aunque si sabemos escuchar esta puede ser útil. Mantenernos abiertos a la idea de que la retroalimentación puede ayudarnos a construir un nuevo camino hacia adelante es un buen principio para separar la parte degradante, si la hay, de una critica con l,o que realmente sirve.

2. Busquemos oportunidades en lugar de obstáculos.

Cualquier situación en la que nos vemos amenazados nos da la elección de elegir, podemos verla como un obstáculo o como una oportunidad para aprender. Debemos hacernos muchas preguntas acerca de la situación que estamos enfrentando. Mantener la mente abierta a nuevas formas de interpretar lo que estamos viviendo nos lleva por lo regular a encontrar oportunidades que antes no habíamos visto siquiera.

3. Una red de apoyo es sano

Hacer deporte, meditar y cualquier ejercicio de “Wellness” nos puede ayudar a cambiar nuestra perspectiva ante cualquier situación, sirve también frecuentar con amigos de ideas afines como apoyo para cumplir con nuestros objetivos de bienestar.

Tener una mentalidad de crecimiento nos regala un punto de vista realista donde nace una voz interna que nos dice: “Yo puedo hacer esto”, “Yo puedo aprender más”, en lugar de quedarnos estancados.

Preparar la mente para que sea flexible es una tarea que requiera trabajo, es una herramienta poderosa que inicia con la introspección para escuchar nuestra propia voz y estar dispuestos a aprender de cualquier experiencia El hecho de transmitirte ese mismo mensaje a ti mismo puede ayudarte a comenzar a cultivar una mentalidad de crecimiento para mejorar tu vida y la de los que te rodean.

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Ricardo de León